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Wednesday, May 16, 2007

LA ARQUITECTURA Y LA REVOLUCIÒN INDUSTRIAL/ ARMANDO ARTEAGA

Arquitectura e Historia

LA ARQUITECTURA Y LA REVOLUCION INDUSTRIAL
Por Armando Arteaga

INTRODUCCIÓN

Es un lugar común decir “El capitalismo contemporáneo nació con la sociedad industrial tras una revolución de las técnicas de producción que permitió acumular un grueso volumen de capital”. El capitalismo industrial nació en Inglaterra entre finales del siglo XVII y principios del XIX. Este periodo de profundas mutaciones en los aspectos económicos y sociales es llamado como “revolución industrial”. Fenómeno social y político -muy especial-, y asunto clave para entender muchas razones de la expansión capitalista actual.

El viejo Marx y la Revoluciòn Industrial.

Arnold Toynbee fue uno de los primeros en utilizar esta expresión “revolución industrial” en sus “Conferencias sobre la revolución industrial en Inglaterra” publicado en 1884, sin embargo, los primeros en hablar del concepto de “revolución industrial” fueron John Sturt en sus “Principios” (1848) y Karl Marx en “El Capital” (Libro Primero). Marx escribió: “Cuando John Wyatt en 1735 dio a conocer su máquina de hilar y, con ella, “la revolución industrial” del siglo XVIII, no dijo ni una palabra de que el hombre sería sepultado como motor...”

LA AGRICULTURA Y EL DESARROLLO DE LA REVOLUCION INDUSTRIAL

No hubiese existido “revolución industrial” en Inglaterra sin la “revolución agrícola” que la precedió. En el momento que apareció la gran industria, la agricultura moderna estaba ya fundada. Dicen los clásicos, que el desarrollo agrícola fue una de las condiciones necesarias para la industrialización. El crecimiento de la renta agrícola, a consecuencia de un aumento de la productividad, crea una ampliación de las salidas en el mercado interior. Así mismo, este aumento de la productividad libera una parte de la mano de obra, que duda a disposición de las necesidades de la industria y permite incrementar la oferta de productos alimenticios. Todos los períodos de desarrollo han registrado un sensible aumento de población. Entre el sector agrícola y los sectores industriales suelen surgir presiones reciprocas. Dos categorías de gente fueron victimas de la implementación del mercado y de la redistribución consiguiente de las tierras: los pequeños propietarios que a menuda se vieron obligados a vender sus parcelas, y los “cottagers”, que constituían la categoría campesina más pobre y se beneficiaban del derecho de libre pasto en los terrenos comunales. Estos “cottagers”, cuya única propiedad se reducía a algunos animales (ganadería ovino), eran a la vez obreros agrícolas y trabajadores a domicilio, al carecer de derecho reconocido, fueron las primeras víctimas de las operaciones de reordenación. El costo social de la reforma agrícola fue soportado por las clases más humildes, pero la concentración de la propiedad rural fue un factor de crecimiento de la productividad. Pero también, el progreso agrícola permitió la formación de nuevos grandes centros urbanos.

EL DESARROLLO DE LOS MEDIOS DE TRANSPORTES

La construcción de carreteras y canales era indispensable para el desarrollo de la población y de los intercambios. El aprovechamiento de las vías fluviales jugó un papel económico todavía más importante que la mejora de los puentes y caminos. La construcción de redes ferroviarias fue otra consecuencia de la “revolución industrial” y no pudo iniciarse antes de la puesta a punto de la máquina de vapor. La puesta a punto de la red de vías de comunicación fue una precondición del desarrollo industrial.

LA PRESIÓN DEMOGRÁFICA

La presión demográfica fue sensible durante la revolución industrial, a partir del momento en que las transformaciones técnicas permitieron aumentar progresivamente el volumen de la producción. El crecimiento demográfico engendró nuevas necesidades, y en consecuencia, nuevas salidas para los productores. Sin presión demográfica no existe -es un factor esencial- el crecimiento de la demanda, y por ello el crecimiento industrial puede resultar paralizado o frenado. La oferta de mano de obra está en función de la población. A partir del momento en que se inicia la industrialización y se llega a la fase del “despegue”. Existe una interrelación recíproca entre la presión demográfica y el desarrollo económico.

La màquina y el triunfo del diseño.

LAS INVENCIONES Y EL PROGRESO TÉCNICO
Hablar de la “revolución industrial” evoca inmediatamente los inventos técnicos que permitieron pasar de la fase artesanal a la fase de la industria moderna. La herramienta manual fue poco a poco sustituida por la máquina, gracias a los perfeccionamientos tecnológicos y a la utilización del vapor como fuente de energía. Este conjunto de “descubrimientos” transformó las relaciones entre el factor trabajo y el factor capital. La acumulación de capital se hizo posible gracias a los inventos, y con ellos, se entró en la etapa del capitalismo industrial. Los inventos estuvieron distribuidos en los siguientes rubros por actividades funcionales de acuerdo al despliegue manufactural en un nuevo ámbito fabril: -La industria textil (Máquina de hilar). -El hierro (La invención del pudelaje) -La máquina de vapor (Forma nueva de energía). Y, para que se desarrolle la “revolución industrial”, fue necesario que los inventos se propagasen y arrasen al resto de los estratos de la economía de entonces trastocando la estructura existente, impulsando el nuevo crecimiento económico. Los inventos aparecen en el momento de la evolución de las técnicas y dependen tanto de los conocimientos adquiridos y de las necesidades presentes como del talento creador de los individuos.

El inventor y el empresario se integraron por las exigencias concretas de su época y el medio social. La “historia de los inventos” no es solo “asunto de los inventos”, sino la cuestión de una expresión colectiva que trató de resolver progresivamente los problemas suscitados de las necesidades colectivas y los requerimientos de la nueva ciudad industrial. Surge allí el tema del urbanismo. Y el urbanismo trae consigo el tema de “lo moderno” en la arquitectura.


El libro de Pevsner, bàsico para comprender la arquitectura europea.

ARQUITECTURA Y REVOLUCION INDUSTRIAL

Nikolaus Pevsner nos a enseñado para entender el movimiento moderno que “la arquitectura de la ingeniería del siglo XIX estaba ampliamente basada en el desarrollo del hierro, primero como hierro fundido, después como hierro forjado, más tarde como acero. Hacia el final del siglo, el hormigón armado apareció como alternativa”. La importancia del contenido histórico en la arquitectura viene desde John Ruskin y más tarde es exaltado también este “ornamento” de lo histórico por William Moris. Ver por eso “An Outline of European Arquitecture” de Pevsner, aunque nosotros hemos trabajo con la versión italiana “Storia dell´architettura europea” (Editori Laterza, 1966).

La historia del hierro comienza con la inventiva de la revolución industrial. Como Inglaterra marchó a la cabeza de la revolución industrial en Europa, fue también “pionner” cuando abrió las puertas para que las inquietudes del “Journal of Design and Manufactures” y de sus fundadores: O. Jones, M.D. Wyatt y R. Redgrave, fueron quienes anunciaran el desarrollo más tarde de W. Morris y el Movimiento Moderno (aunque no siempre la historia es una línea, y menos una recta).

(Publicado en la Revista El Cuadrado. Abril 1982).

1 comment:

♪♫Patti♪♫ said...

Muy buena información! Gracias, me sirvió mucho!