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Saturday, April 16, 2011

APROXIMACIONES HISTORIOGRÁFICAS AL URBANISMO MODERNO/ ARTURO ALMANDOZ

Aproximaciones historiográficas al urbanismo moderno

Arturo Almandoz *

Caracas- Venezuela

Desde que comencé a estudiar la carrera de Urbanismo en la Universidad Simón Bolívar a finales de los años 70, la historia urbanística era guiada principalmente a través de la periodización y los modelos propuestos por Françoise Choay, en su ya clásico "L'urbanisme: Utopies et réalites" (1965), cuya primera edición en español apareció en 1970. Esa fue la obra donde la historiadora francesa desarrolló a plenitud los períodos de "preurbanismo" y "urbanismo", así como los modelos "progresista" y "culturalista" que se harían famosos en la historiografía urbanística latina. Me atrevo a decir que las inusitadas categorías historiográficas de Choay han sido más influyentes que el esquema tradicional desarrollado por Leonardo Benevolo en "Le origini dell'urbanística moderna" (1963), así como la visión sintética de aquélla ha privado sobre el vasto y detallado alcance de la trilogía de Paolo Sica, "Storia dell'urbanística" (1976-78).


Partiendo de que "el urbanismo quiere resolver un problema (la ordenación de la ciudad maquinista) que se planteó mucho antes" de la cristalización de esta disciplina en la primera década del siglo XX, Choay tuvo el inmenso mérito de agrupar a pensadores diversos que se habían ocupado a lo largo del siglo XIX del problema de la ciudad industrial y de la estructura y significación de sus relaciones sociales, reuniendo "el conjunto de sus reflexiones y propuestas bajo el concepto de "preurbanismo". En vista de la diversidad de estas visiones decimonónicas sobre la cuestión urbana, que iban desde las "filosofías sociales" y utopías de Robert Owen, Charles Fourier y Pierre-Joseph Proudhon, pasando por los análisis de Marx y Engels sobre los problemas del proletariado industrial, hasta las concepciones estético-sociales de William Morris y John Ruskin, Choay propuso dos modelos que se orientaban "en dos direcciones fundamentales del tiempo": el futuro y el pasado, y adoptaban por ende, dos actitudes con respecto a la ciudad: la progresista y la nostálgica. Aunque cada modelo está reforzado por un conjunto de características que no podemos reproducir aquí, esa visión de futuro es lo que determina el "preurbanismo progresista" de Owen, Fourier, Proudhon y Cabet, entre otros; mientras la visión nostálgica, especialmente del organicismo de la ciudad medieval, es el rasgo fundamental del supuesto "preurbanismo culturalista" de Morris, Ruskin y Pugin. Con la diferencia de ser producto de especialistas en lugar de ser "obra de generalizadores", y tener además un carácter práctico en vez de utópico, el naciente urbanismo que entre siglos no hizo sino proyectar esos dos modelos decimonónicos; así, al "urbanismo progresista" de Tony Garnier, Walter Gropius o Le Corbusier, Choay contrapone las propuestas culturalistas de Camilo Sitte, Ebenezer Howar y Raymond Unwin


Sin negar lo seductor y didáctico que resultan como categorías historiográficas preliminares, el progresismo y el culturalismo propuestos por Choay tienen el problema -como muchas otras dicotomías- de acentuar una contraposición que no es tal, especialmente en lo que respecta a la intención supuesta nostalgia de precursores "culturalistas", cuyas obras fueron en cambio renovadoras en su contexto y momento. Tal es el caso de Morris, quien además de representar un pensamiento progresista dentro de la tradición inglesa, acudió a la estética medieval con una intención depuradora del diseño victoriano, tal como bien ha demostrado Pevsner en sus interpretaciones sobre los orígenes del movimiento moderno. Es también el caso del significado de la obra de Sitte dentro del debate del Städtebau que tenga lugar en el siglo XIX alemán: más que una actitud nostálgica, la morfología del organicismo de las ciudades medievales catalogada por el urbanista austríaco representó una alternativa artística frente al diseño más ingenieril propuesto por Baumeister para la renovación urbana de las ciudades industriales.

Además de haberse convertido en clásicas en la literatura francesa -tal como lo ilustran las interpretaciones del período moderno de "Histoire de l'urbanisme" (1981) de Jean-Louis Harouel, o la misma "Histoire de la France urbaine" (1983)- las categorías del progresismo y culturalismo de Choay han tenido mucha influencia en la histografía urbanística latinoamericana en general, y venezolana en particular.



Esa puesta en perspectiva de los grandes aparatos historiográficos fue una de las mejores lecciones que obtuve de estudiar en Inglaterra, donde los grandilocuentes conceptos de las belles-lettres latinas no son aceptados hasta haber superado la confrontación de las fuentes primarias. "Un excelente ejemplo de la tradición latina", es lo que mi tutor observó sobre el primer borrador de introducción que le presenté, a partir de un esquema sugestivo, pero poco preocupado por la concreción de las fuentes para darles soporte.

Al igual que ocurre en otras de las humanidades, nuestra historiografía del urbanismo ha sido muy influenciada por la tradición francesa que arrancaran Pierre Lavedan, Marcel Poete y Gastón Bardet en los años 1920, y consolidara Choay en su expresión más amplia desde los años 1960. Ello no ha ocurrido así en el mundo anglosajón, donde Choay sólo había sido conocida por su revisión de las realizaciones urbanísticas de la era industrial en "The Modern City: Planning in the 19th Century", cuya primera edición en inglés apareció en 1969; allí la historiadora pasó revista a los grandes proyectos del "urbanismo de regularización" del siglo XIX, desde el plan de Paxton para el Londres victoriano hasta los "Grands Travaux de Haussmann" para el París del Segundo Imperio.


Menos preocupada por establecer grandes categorías interpretativas, la tradición anglosajona de historia urbanística parece haberse abocado más a identificar los grandes capítulos que conformaron desde el siglo XIX la agenda de la moderna planificación, desde las reformas administrativas en materia de salud pública y vivienda, pasando por los cambios en diseño urbano, hasta la constitución de un movimiento de planificación a nivel internacional, resultante de los intercambios profesionales facilitados por congresos, exposiciones y publicaciones especializadas. Especialmente en "The rise of modern urban planning": 1800-1914 (1980) y "Towards the planned city: Germany, Britain, the United States and France", 1780-1914 (1981), tal es el aporte fundamental de la obra de Anthony Sutcliffe, una de las voces cantantes de la historiografía urbanística inglesa.


Otro de los aportes de la tradición anglosajona ha sido establecer los itinerarios de los modelos y de las ideas a través de Europa occidental y Norteamérica en tanto polos generadores del urbanismo moderno, y cómo esas ideas han sido exportadas a otras regiones del mundo. Ello resulta evidente en la revisión histórica que Peter Hall ha ofrecido en las sucesivas ediciones de "Urban and Regional Planning" (1974), en la que se distinguen una "tradición angloamericana" y otra europea o continental en términos de las visiones que prefiguraron la planificación moderna. Por cierto, en estas tradiciones se entrecruzan y confunden preurbanismo y urbanismo, progresismo y culturalismo, perdiendo así parte de su sentido dicotómico. El seguimiento del viaje y la conexión de los grandes principios del diseño y la planificación urbana a lo largo de este siglo de globalización ha llevado a Hall a la sugerente tipología de modelos planteada en "Cities of Tomorrow" (1988), acaso el ejemplo más intelectualizado que la historiografía urbanística anglosajona haya producido en las últimas décadas. Sobre los mismos principios de búsqueda se estructura la más reciente y breve aproximación de Hall a la historia de la planificación moderna: "A Telegram from the Queen: The Centenary of Modern Planning" (1998), conferencia inaugural del VIII Congreso de la Internacional Planning History Society, que tuvo lugar en Sidney en julio pasado. Con la maestría del historiador veterano, Hall pudo resumir allí los cinco grandes snaphots de estos primeros 100 años de la planificación, partiendo de la primera edición de "To-Morrow!" (1998) de Ebenezer Howard, que tiende a ser visto por la tradición angloamericana como uno de los manifiestos precursores del urbanismo moderno.

* El doctor y profesor de la USB, Arturo Almandoz Marte, recientemente premiado en la IX Bienal Arquitectura por su libro "Urbanismo Europeo en Caracas 1870-1940.

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TEXTOS>

Fuente: Economía Hoy

Caracas-Venezuela. 23,24 y 25 de octubre de 1998